Debida diligencia en el sector solidario: cómo probarla

  Conocer a los asociados no es lo mismo que poder demostrarlo 

El sistema financiero solidario creció confiando en el trato cercano. La norma ahora pide algo distinto: evidencia que se sostenga cuando alguien la pida.

Marcela Ochoa dirige el Fondo Crecer desde hace once años. Conoce a casi todos sus asociados por su nombre, sabe dónde trabajan y recuerda quién respondió por ellos cuando entraron. El día que llegó el requerimiento, esa cercanía no le sirvió de nada.

Le pedían demostrar cómo había conocido a cada asociado: con qué información, en qué fecha, con qué consultas. No preguntaban si confiaba en ellos. Preguntaban si podía probarlo. Y la respuesta estaba repartida entre carpetas físicas, correos y la memoria de tres personas.

   El vínculo alcanzaba. Ya no

El sistema financiero solidario cooperativas de ahorro y crédito, fondos de empleados, mutuales se construyó sobre la confianza. Durante años, vincular a un asociado fue un acto de cercanía y unos cuantos documentos en una carpeta. Eso bastaba.

Las cooperativas con actividad financiera están bajo SARLAFT desde hace años, y la obligación se ha ido extendiendo también a los fondos de empleados, por cronograma. Miles de entidades a las que la norma antes solo exigía controles básicos entran a un régimen más estricto: no basta con conocer al asociado, hay que poder demostrar que se le conoció.

Ahí está el malentendido más costoso. Muchos equipos creen que cumplir es consultar una lista restrictiva antes de vincular. Pero consultar una lista es un control puntual, no es conocer al tercero. La norma pide más:

- Documentar el origen de los recursos que declara el asociado.
- Dejar evidencia de las consultas realizadas.
- Poder reconstruir todo eso meses o años después, cuando alguien lo requiera.

El problema, entonces, no es de voluntad. Es de prueba. Un fondo puede haber hecho bien las cosas y aun así quedar expuesto si no logra demostrarlo. Y hasta hace poco, sostener esa rigurosidad dependía de herramientas pensadas para grandes bancos: costosas, complejas y fuera del alcance de una entidad solidaria. No era un tema de descuido, sino de acceso.

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 Lo que cambió con Conoc-e

Conoc-e no reemplaza el criterio de quien vincula. Ordena la evidencia para que ese criterio se pueda sostener después.

En un solo lugar:

- Deja documentado el origen declarado de los recursos del asociado, con sus soportes.
- Consulta y conserva la evidencia de las verificaciones listas restrictivas, antecedentes.
- Arma un expediente del tercero que se puede reconstruir: qué se consultó, en qué fecha, con qué resultado.

Cuando llega el requerimiento, la respuesta no depende de la memoria de nadie ni de abrir tres carpetas. Ya está lista.

Lo que antes tomaba días de rastreo se vuelve una respuesta con soporte. Por primera vez, la rigurosidad que la norma exige está al alcance de una entidad solidaria: una herramienta simple, rápida y económica, sin depender de un equipo dedicado a reconstruir cada expediente cuando lo piden.

Para un fondo o una cooperativa, eso cambia tres conversaciones a la vez:

- Con la Superintendencia.
- Con el banco donde reposan sus recursos.
- Con su propia junta.

Ya no se trata de prometer que se hizo la debida diligencia. Se trata de mostrarla.

Si mañana llega el requerimiento, ¿el fondo puede demostrar cómo conoció a cada asociado, o tendría que salir a reconstruirlo?

Conoc-e está hecho para que esa respuesta ya esté lista.

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Descubre cómo Conoc-e deja lista la evidencia de tu debida diligencia antes de que te la pidan.